Indicamos si los equipos fueron comprados, prestados por tiendas o cedidos por fabricantes, y bajo qué condiciones. Rechazamos cláusulas de aprobación previa. Publicamos fechas de recepción y versiones examinadas, evitando confusiones entre prototipos y unidades comerciales que podrían sesgar expectativas del público general.
Compartimos hojas, scripts y capturas anonimizadas para que cualquiera revise cálculos y repita pruebas. Cuando hay información personal, la ocultamos o usamos cuentas de prueba. La transparencia no es espectáculo, es invitación a colaborar y encontrar errores antes de que cuesten caro.
El orden de uso, las expectativas previas y las preferencias por marcas influyen. Alternamos posiciones, ocultamos logotipos cuando podemos y seguimos guiones. Invitamos a evaluadores ciegos y comparamos notas. Si hay desacuerdos, publicamos ambos argumentos con datos, en lugar de forzar un veredicto cómodo.